jueves, 15 de noviembre de 2012

Dubrovnik. La perla en llamas

Dubrovnik. La perla en llamas:
Abastecimiento de agua durante el asedio de Dubrovnik
Fotografía: Peter Denton - Fuente

La imagen calculada, manipulada y meditada puede causar un mayor estrago en la opinión pública y en la toma de decisiones de la agenda internacional que cualquier otro dato fehaciente respecto a la clara violación del más elemental de los derechos humanos: el de la vida. En el complicado laberinto balcánico surgido a raíz de la desaparición del carismático líder, Josep Broz “Tito”, verdadero y exclusivo engranaje de unión de aquella amalgama artificial llamada Yugoslavia, en la que la crisis económica de una modernidad liberal y capitalista mal entendida empezaba a hacer mella en los ánimos de todos los eslavos del sur (fuesen estos croatas, serbios y el largo etcétera de minorías que habitaban el país), la cuestión de la imagen se resolvió como arma de primera magnitud capaz de despertar por si misma las iras de una comunidad internacional escandalizada por la barbaridad de una guerra demasiado cercana.



Calle principal de Dubrovnik
Fotografía: Peter Denton - Fuente
En octubre del año 1991 tropas del antigua ejército federal yugoslavo (JNA) ponían la ciudad de Dubrovnik bajo asedio. Los combates se desarrollaban en las colinas que rodean la ciudad y que descienden bruscamente sobre la costa. Dentro del contexto general de ambiente bélico en el que se desenvolvió la independencia de la república croata, a su vez dentro del argumento más amplio que componía la desintegración yugoslava, la ciudad dálmata se iba a convertir en importante escenario de confrontación, armada y propagandística, que pondría en tela de juicio los resortes que articulan las decisiones en el panorama internacional.

Dubrovnik, la antigua Ragusa, es una ciudad orgullosa de su independencia y de su larga historia. Su espectacular patrimonio cultural, simbolizado por la majestuosa silueta de sus poderosas murallas, ha convertido a la ciudad, junto a otros factores como la costa y las bondades del clima, en uno de los principales focos de atracción del turismo internacional. Las calles de la ciudad antigua, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1979, son un hervidero de turismo de crucero, sol y playa, que encuentra en la ciudad croata alguna manera de justificar ansias culturales y, sobre todo, desembolsar importantes cantidades de dinero en las tiendas de suvenires y los más variados locales de hostelería que pueblan los bajos de los históricos edificios. Esta ciudad, hoy en el punto de mira de los turoperadores y las grandes compañías de cruceros, fue brutal escenario de batalla en la guerra que hizo sucumbir a la antigua Yugoslavia.

Hotel Imperial de Dubrovnik en 1999
Fotografía: AlMare - Fuente
Todavía no se han dilucidado las claves que podrían explicar el asedio de la ciudad. No existía una minoría serbia en la región a la que defender y la ciudad había sido desmilitarizada tiempo atrás. La población civil, junto a los miles de refugiados procedentes de la región devastada por la guerra, vivió el asedio por tierra, mar y aire del antiguo ejército bajo las órdenes de Belgradosin posibilidad ninguna de defensa. En los muchos combates y escaramuzas, las tropas serbias hicieron blanco en objetivos civiles, incluyendo el hospital de Medarevo. Pronto llegaron a los medios occidentales las imágenes y las instantáneas de la ciudad antigua en llamas y sus monumentos históricos bajo la mira del ejército yugoslavo, que a su vez acusaba a los croatas de orquestar toda una escenografía de violencia y dolor dentro de la ciudad sitiada. Y fue precisamente la destrucción de Dubrovnik el que envalentonó los ánimos de la opinión internacional que alzó su voz contra el enorme crimen patrimonial que se estaba cometiendo.

Mirjiana Tomic, relatora de los acontecimientos de la ciudad sitiada para el diario El País durante esos trágicos meses, recogía en uno de sus artículos del 16 de marzo de 1992, cuando se cumplían cinco meses de asedio, la sensación que vivía la población de Dubrovnik: la ciudad vivía un “simulacro de vida”. Esa extraña sensación de abandono ante la inminencia del peligro de un ejército voraz e imparable y la desidia fríamente premeditada del Estado Mayor del entonces presidente croata Franjo Tudjman. Las autoridades de Zagreb sabían del impacto internacional de las secuencias de la destrucción de la ciudad. De hecho, habían permitido la evacuación de todas las mujeres y niños de la ciudad mientras que impedían la salida de los hombres con edad militar. A ellos se les encomendó la imposible defensa de la ciudad sin apenas armas ni equipamiento. Era un suicidio que debía interpretarse como la ciudad ofrecida en sacrificio a las fauces del ejército federal yugoslavo como mal menor en el camino de la independencia croata y su reconocimiento internacional. La población de Dubrovnik no comprendía su trágico destino que incluía un final agónico a fuego y sangre facilitado por Zagreb.

Memorial de la guerra en Dubrovnik
Fotografía: Luis Pérez Armiño
Las autoridades croatas sopesaron los beneficios de entregar Dubrovnik a su destrucción, incluyendo la numerosa población civil que buscó refugio entre sus murallas. Desde octubre de 1991 a mayo de 1992 la ciudad sufrió un terrible asedio en el que su único papel consistió en ser simple víctima propiciatoria de los intereses políticos y estratégicos de las autoridades serbias y las croatas. En la actualidad, la ciudad renace gracias al lucrativo negocio del turismo internacional, mientras que la Filarmónica de Belgrado el pasado agosto de 2011 actuaba en el festival de música de cámara Julian Rachlin & Friends, en un gesto de conciliación que trataba de poner fin a uno de los episodios más oscuros de la historia reciente de Dubrovnik.

Luis Pérez Armiño

Serbia, la Unión Europea y la losa del pasado

Serbia, la Unión Europea y la losa del pasado:
Manifestación de apoyo a Serbia en Londres (2008)
Fotografía: ClaudiusGothicus - Fuente
Los Balcanes han sido a lo largo de la historia el tradicional tablero de juego de las potencias europeas. Hoy en día, se ha sumado un nuevo factor: Estados Unidos y su peculiar visión geopolítica sobre los antiguos territorios de la órbita soviética desaparecida en los tumultuosos años noventa del siglo anterior. En ese contexto, la antigua Yugoslavia vivió uno de los procesos de desintegración posterior a las tensiones de la Guerra Fría más dramáticos y sanguinarios con dos de los peores conflictos bélicos modernos vividos en el continente europeo: la guerra en Croacia y en Bosnia – Herzegovina. Kosovo, en 1999, puso punto y aparte a la cruenta y larga agonía de la antigua república socialista yugoslava. En la actualidad, y pese a la actual situación de crisis financiera, para todos los países surgidos tras el desmembramiento yugoslavo la adhesión a la Unión Europea se esgrime como futuro irrefutable. Sin embargo, frente a la peculiar situación de algunas de las antiguas repúblicas yugoslavas (exista ya una fecha establecida para el ingreso croata, por ejemplo), Serbia tiene que recorrer su difícil, duro y particular vía crucis para obtener su ingreso en el club europeo.

 
Señal de tráfico en Bosnia
Fotografía: Queerbubbles - Fuente
Los Balcanes constituyen uno de los principales objetivos de la política de la Unión Europea convirtiéndose en asunto crucial si nos referimos a posibles y futuras ampliaciones. Sin embargo, los ritmos de adhesión no son similares para todos los casos. Eslovenia es miembro de hecho, mientras que Croacia lo será a partir del próximo 1 de julio de 2013. Bosnia – Herzegovina todavía se encuentra lejos de Europa ya que, entre otras cuestiones, debería ser capaz de articular unas instituciones de gobierno internas mínimamente estables y hoy claramente ausentes. Macedonia y Montenegro son candidatos firmes, categoría similar a la adquirida por Serbia en febrero de 2012. Sin embargo, la adhesión definitiva depende de las circunstancias específicas de cada país. Y en este sentido, Serbia debe hacer frente a una casuística muy específica, fruto en gran parte de haber sido declarada por medios occidentales en juicio sumarísimo como principal culpable de las atrocidades ocurridas en los Balcanes en la década de los noventa del siglo XX.

El principal escollo entre Belgrado y la UE se denomina Kosovo. La provincia serbia declaró su independencia unilateralmente en 2008 bajo los auspicios de buena parte de las potencias europeas y EE.UU. En la actualidad, como declaraba Diana Johnstone (Sinpermiso.info), “El resultado ha consistido en un Kosovo “independiente”, ocupado en realidad por una enorme base militar norteamericana, Camp Bondsteel…”. Serbia, junto a otros muchos países entre los que se incluyen cinco miembros de la Unión Europea (España entre ellos por razones más que evidentes de índole interno) no reconoce la independencia de Kosovo. Por supuesto, existen complejas cuestiones en torno a la legalidad de la vía empleada por los rebeldes kosovares para declarar la secesión efectiva de Serbia que han hecho de esta región un asunto de difícil resolución. Sin embargo, las autoridades de Belgrado han anunciado medidas que implican un reconocimiento entrecomillado de la independencia de la provincia con el mero objetivo de acercar sus posturas a las imposiciones europeas. 
El Ministerio de Defensa yugoslavo tras el
bombardeo de la OTAN en 1999 sobre Belgrado
Fotografía: Alexpankratz - Fuente
Hace relativamente poco tiempo, el diario macedonio Utrinski Vesnik recogía un artículo de Erol Riazov en el que hacía referencia a esa curiosa política europea que establece unas determinadas exigencias a los países candidatos. A medida que estos las van cumpliendo, la UE exige otras medidas aún más draconianas. Esta actitud, como es de suponer, hastía cada vez más a la opinión pública serbia. Si hacía unos años los serbios decidían dejar atrás su pasado de nacionalismo radical y exacerbado abrazando con ímpetu las opciones europeístas, en la actualidad este entusiasmo es cada vez menor y se observa a la Unión como una entelequia cada vez más lejana y menos atractiva. Mientras, la diplomacia serbia, pese a tener puestos sus ojos en Europa, no descarta nuevos frentes que incluyen a potencias como EE.UU., Rusia, China e infinitas relaciones bilaterales con otros países “no alineados” (artículo de Antonio R. Rubio Plo publicado por el Real Instituto de Estudios Elcano).

Los medios de comunicación occidentales y las clases dirigentes europeas y de los EE.UU. hace años decidieron adjudicar el papel de villano a Serbia en el complejo laberinto balcánico. En la actualidad, la flagrante situación ilegal de Kosovo planea como una pesada losa sobre el futuro europeo del país a la espera de una benevolencia injustificada de las autoridades comunitarias que pase por la necesaria rendición y humillación de los serbios. Las autoridades de Belgrado han de penar durante largo tiempo unas culpas pasadas que todavía han de ser matizadas y revisadas a la espera de consideraciones futuras más juiciosas y objetivas. Mientras tanto, Serbia ha de aguardar, resignada, la magnanimidad mal entendida, como siempre, de Europa que con mirada altanera y soberbia espera el momento propicio para conceder su gracioso perdón al turbulento pasado serbio.
Luis Pérez Armiño

Cascos azules. Luces y sombras de las misiones de paz de la ONU

Cascos azules. Luces y sombras de las misiones de paz de la ONU:
Cascos azules en Haití, 2012
Fotografía: US Navy - Fuente
Con más de sesenta años de historia a su espalda, las operaciones de mantenimiento de paz de las Naciones Unidas(ONU) se han convertido en un clásico dentro del marco de las relaciones internacionales contemporáneas. Nacidas al amparo de la Guerra Fría, la actuación de los llamados cascos azules se ha teñido de luces y sombras. Sería fácil enumerar los fracasos de la ONU; igual de sencillo que componer las alabanzas de sus logros. No sería justo tratar de englobar dentro de un mismo apartado los errores y los aciertos de una organización mastodóntica e hiper – burocratizada en la que confluyen los más altos valores morales que impregnaron la fundación de la ONU con los intereses particulares y partidistas más bajos y terrenales.



Fuerzas de paz en el Sinaí, 1974
Fotografía: UN/Y. Nagata - Fuente
Durante el año 2011, la ONUha reportado la muerte de 112 efectivos en servicio en alguna de las diecisiete operaciones de mantenimiento de paz actuales. Bajo la bandera de la ONU hay desplegados más de 120.000 efectivos entre personal militar, policial y civil. La primera misión, del año 1948, interpuso una fuerza de vigilancia de la paz entre Israel y los países árabes. Nacía uno de los conflictos más prolongados en nuestra historia actual con pocas miras de resolución ya en el siglo XXI. El objetivo de toda misión de paz es evidente: no ser necesaria. Un rápido vistazo a la prensa internacional puede aportar multitud de datos sobre el fracaso de tan loable fin. El fin de la Guerra Fría no sólo ha significado el incremento considerable de los conflictos regionales, tanto en cantidad como en crueldad. Otros muchos conflictos heredados todavía siguen latentes exigiendo la intervención de los cascos azules, como el caso Palestino o el de Cachemira.

Se puede prever, por tanto, que las operaciones de mantenimiento de paz de la ONU tienen un futuro asegurado.

Tropas noruegas en Sarajevo, 1995
Fotografía: Paalso - Fuente
En este contexto, luces imaginadas y sombras reales. Las operaciones de mantenimiento de paz han servido en muchas ocasiones para convertirse en la demostración más palpable de la ineptitud e inoperancia de la ONU. Casos especialmente dramáticos como el de Ruanda (1994) o el de Srebrenica(1992) ilustraron la impotencia de las misiones de paz en determinados contextos, especialmente en aquellos en que las partes enfrentadas deciden emplear métodos y estrategias no asumidas por la legislación internacional. Se inauguraba un contexto de ataque generalizado a este tipo de operaciones de la ONU. Las misiones de paz empezaron a ser consideradas, por determinados sectores, como el pretexto de intereses ocultos de grandes potencias y poderes políticos, militares y financieros bajo la bandera de la paz y la seguridad internacional. Prácticamente se acusaba a los cascos azules de constituir la necesaria fuerza militar para asegurar un orden neocolonial en los países que habían accedido a una independencia más nominal que real.

Cascos azules en la RD. Congo
Fotografía: Julian Harneis - Fuente
Las últimas acusaciones llegaban desde Haití en 2007, donde las fuerzas de los cascos azules llegaron a ser acusadas de propagar una epidemia de cólera y se imputaron a varios de sus miembros casos de violaciones y abusos sexuales en los que estaban implicados, incluso, menores.

Todos estos factores han decidido el necesario replanteamientode las operaciones de mantenimiento de paz de acuerdo al nuevo contexto internacional, ajustando su operatividad, estrategias y necesidades a las nuevas circunstancias globales. Humano, demasiado humano. Efectivamente, es difícil eliminar vicios y licencias perniciosas. Sin embargo, el obligado replanteamiento de su naturaleza, de sus objetivos, de su razón de ser y la adopción de nuevas estrategias pueden convertirse en el mejor homenaje a los casi tres mil muertos en operaciones de paz.

Luis Pérez Armiño

Srebrenica

Srebrenica:
Funerales por las víctimas identificadas de la matanza de Srebrenica, 2006
Fotografía: Emir Kotromanic - Fuente

Hoy, 16 de mayo de 2012, comienza en La Haya (Holanda) el juicio contra el general serbo – bosnio Ratko Mladic por el genocidio perpetrado en la localidad bosnia de Srebrenica en mayo de 1992, uno de los acontecimientos más crueles y desgarradores ocurridos durante la guerra en esa antigua República ex - yugoslava(1992 – 1994). Se calcula que en este enclave protegido por las fuerzas de la ONU, en concreto por un batallón del ejército holandés, murieron en torno a ocho mil bosnio – musulmanes en una operación premeditada para eliminar a esta facción en la zona, dentro de la estrategia general de limpieza étnica que caracterizó al conflicto. La matanza de Srebrenica constituye uno de los episodios más aterradores de la no tan lejana guerra balcánica; no sólo el grado de crueldad que supuso la entrada de los serbo – bosnios en el pueblo, sino por la actuación internacional ante la matanza. Ha quedado como una de las principales imágenes de la incompetencia de la ONU y la dejadez internacional el brindis entre el comandante del batallón de cascos azules holandeses apostados en Srebrenica y el propio Mladic para celebrar la conquista del enclave protegido internacionalmente. Mientras, lenta y concienzudamente, de forma premeditada, empezaba el exterminio de miles de bosnio – musulmanes, los horrores de las fosas comunes, los desaparecidos, las violaciones… Hoy (16 de mayo de 2012) en la edición digital de El País se puede leer un antiguo artículo que Juan Goytosolo escribía el 24 de agosto de 1995.

Leer el artículo en El País

martes, 29 de mayo de 2012

Veinte años no son nada

Veinte años no son nada:
Imágenes del asedio de Sarajevo
Autor: Evstafiev- Fuente

Hoy, 6 de abril de 2012, más de 11.000 sillas rojas formarán un extenso y silencioso auditorio que se desplegará con toda furia por las calles de la capital de Bosnia – Herzegovina, Sarajevo. Es el particular homenaje de un grupo de intelectuales a todas las víctimas del asedio que sufrió la ciudad, el más largo de la época moderna, como repiten hasta la saciedad los medios de comunicación. Durante los casi cuatro años que Sarajevo estuvo cercada se sucedió el horror en todas sus vertientes con un único objetivo: sembrar el terror entre la población sarajevita. Los francotiradores, las violaciones sexuales de mujeres, el corte de los suministros de alimentos, medicinas, los bombardeos indiscriminados… No deja de ser chocante que en este homenaje no participen las autoridades políticas bosnias, demasiado preocupadas en seguir encendiendo la llama del nacionalismo fundamentalista para cegar los principales problemas del país, el paro, la economía desbarajustada, la pobreza…



Bosnia y Herzegovina, 20 años después de la guerra


Refugiados en Travnik
Fotografía: Mikhail Evstafiev - Fuente
Hace 20 años, un 6 de abril, una manifestación recorría las calles de Sarajevo en un grito desesperado para evitar lo inevitable, la guerra. La respuesta llegó con los primeros disparos de los francotiradores serbo – bosnios contra la multitud indefensa. Era la puesta en práctica de una de las tácticas más aterradoras desarrolladas durante el prolongado asedio de la capital bosnia. Sarajevo sufrió un cerco que se prolongó durante 44 meses. Casi cuatro años de violencia premeditada, absolutamente medida en sus técnicas y sus efectos.

El próximo 24 de abril Sarajevo acogerá una conferencia de donantes patrocinada por ACNUR, el organismo para los refugiados de la ONU. Durante esta reunión, la agencia pretende recaudar 500 millones de euros, según anunció la portavoz de ACNUR Melissa Fleming durante una rueda de prensa celebrada el pasado 3 de abril en el Palacio de las Naciones en Ginebra (Suiza). La cantidad demandada para lograr la resolución de una cuestión humanitaria de primer orden, la de los refugiados y desplazados producto de la guerra bosnia (1992 – 1995), es claro síntoma de los problemas que aún mantienen en vilo a la comunidad internacional respecto a la cuestión bosnia.

Fuerzas de paz de la ONU en el Sarajevo Asediado
Fotografía: Christian Maréchal - Fuente
En la actualidad, Bosnia – Herzegovina es un Estado multiétnico con una complicada realidad en la que se integra la República Srspka (serbo – bosnios) y la Federación bosnio – croata, entidades articuladas en base a unas fronteras artificiales surgidas a raíz de las conquistas militares de los distintos bandos. Los Acuerdos de Dayton, propiciados por el Gobierno de EE.UU. en 1995 y que pusieron fin a la guerra, crearon un país artificial con una paz frágil y poco esperanzadora. Es tan compleja la situación que la República Srspka continúa su lucha diplomática por obtener la independencia total mientras que la Federación bosnio – croata plantea, cada vez más seriamente, su disolución.

A este complejo panorama político se ha de unir el económico. Bosnia – Herzegovina es uno de los países europeos más pobre, con una tasa de paro altísima, cerca del 40%, y del que los inversores extranjeros rehúyen. Y es precisamente el intrincado laberinto político, y por tanto administrativo, el que mantiene alejadas las tan  necesarias inversiones extranjeras. Raif Dizdarevic declaraba recientemente a la agencia Reuters: “Bosnia es prisionera de las fuerzas nacionalistas, las divisiones se profundizan y el país retrocede”, en una clara alusión a los perversos efectos del nacionalismo intransigente en el desarrollo de los pueblos.

Vedran Smailovic en la Biblioteca Nacional
de Sarajevo
Fotografía: Mikhail Evstafiev - Fuente
Todos los analistas y los medios de información sostienen que la dirección de las miradas de Bosnia – Herzegovina están puestas en la Unión Europea. La integración en el amplio espacio europeo, pasando previamente por la admisión en la OTAN, se concibe como forma elemental para tratar de salvaguardar la actual y deplorable situación económica del país. Y parece que existe un cierto interés mutuo para favorecer este acercamiento. Desde medios pro – serbios se sostiene que la integración de Bosnia en la UE y en la OTAN supondrá que las potencias occidentales podrán controlar el desarrollo del país de acuerdo a sus respectivos intereses.

Puede que 20 años no sean nada. Más en el caso de Bosnia. Después de casi cuatro años de sangrientos combates, desarrollados con la crueldad más ilimitada por todas las partes, parece que nadie ha aprendido la lección de los Balcanes. En Bosnia continúa más que palpable la división étnica, mientras que las organizaciones internacionales y las potencias occidentales parece que no se cuestionan que pueda volver a desarrollarse un conflicto de la talla del bosnio. Sin embargo, lo mismo se pensaba a principios de los años noventa.

Luis Pérez Armiño

año 2006

año 2006

agosto


río Curueño (León)


septiembre


Luanco (Asturias)
Santo Domingo de la Calzada (La Rioja)
Coma-ruga (Tarragona)
Parc Natural del Delta de l'Ebre (Tarragona)
Valencia


octubre


valle del río Luna (León)

noviembre


valle del río Curueño (León)








jueves, 24 de mayo de 2012

año 2005

año 2005

julio


Mostar (Herzegovina)
Mostar (Herzegovina)
Mostar (Herzegovina)
Mostar (Herzegovina)
Sarajevo (Bosnia)
Sarajevo (Bosnia)
túnel bajo el aeropuerto de Sarajevo (Bosnia)  
Sarajevo (Bosnia)
Sarajevo (Bosnia)
Sarajevo (Bosnia)
Bosnia
Bosnia
Budapest (Hungría)
Budapest (Hungría) 
Auschwitz (Polonia)
Auschwitz (Polonia)